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title: "“La lengua es un territorio colonial”"
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date_published: "2026-05-22T18:01:00-03:00"
date_modified: "2026-05-22T18:12:25-03:00"
author_name: "Alfredo GERMIGNANI"
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# “La lengua es un territorio colonial”

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**El cuerpo como geografía desobediente, la fragilidad del soporte y las siestas de resistencia en una conversación con la artista chaqueña sobre su última instalación transmedia.**

*El silencioso tacto de las palabras*, de Celeste Massin | Convocatoria de Proyectos Expositivos MUBA 2026

📍 Casa de las Culturas. Museo de Bellas Artes René Brusau (MUBA), Sala 2 – 3er piso | Marcelo T. de Alvear y Mitre   
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Celeste Massin es una artista transdisciplinaria, curadora, escritora, gestora cultural y artivista nacida en el Chaco. Licenciada en Artes Visuales por la Universidad Pública, su praxis se caracteriza por un constante estado de formación y cruce con teóricas, cineastas y críticas de arte. Desde su plataforma *Siesta Taller: Reflexiones Periféricas en Prácticas Artísticas*, acompaña y coordina procesos creativos situados, descentralizando los discursos hegemónicos de la producción contemporánea mediante la investigación en formatos como el transmedia, el sitio específico y las prácticas expandidas.

En sus derivas poéticas, el texto, las imágenes, los sonidos y el cuerpo devienen en dispositivos híbridos que desafían las rigideces conceptuales. Su más reciente instalación **El silencioso tacto de las palabras** parte de las premisas de los feminismos indígenas y comunitarios para pensar el cuerpo como territorio. A través de una materialidad orgánica e inestable, la artista utiliza la llanura identitaria, las definiciones de la Real Academia Española y la geografía litoraleña para tensionar las nociones de límite y frontera, transformando el espacio expositivo en un ensayo afectivo y vivencial.

La obra propone una cartografía de la fragilidad: un rompecabezas incompleto del Machu Picchu, escrituras con arcilla y papeles artesanales germinables con semillas que albergan la potencia de una huerta futura. En esta entrevista, Massin desmonta la quietud de la siesta chaqueña, reflexiona sobre la hostilidad económica que asedia a la producción cultural en las provincias y defiende la afectación climática y social como el único territorio ineludible para el arte contemporáneo.

**—Vemos un rompecabezas incompleto del Machu Picchu, hay algo impotente en la idea de lo inacabado, ¿qué memoria o territorio se nos escapa a esas piezas que faltan?**

—La historia de un genocidio, la historia de una civilización que fue arrasada y del colonialismo. Entonces yo en tiempos de pandemia empecé a pensar muchísimo en esta cuestión de qué hacemos con tantas imágenes que producimos, sobre todo en ese contexto que todo el mundo empezó como a producir muchas imágenes, había como una... era la forma de vincularnos prácticamente a través de las redes, había como, bueno, todos produciendo imágenes, y yo en ese momento empecé a pensar qué íbamos a hacer con tantas imágenes, dónde las íbamos a depositar. Yo desde mi práctica artística que tengo, bueno, trabajo fotografía, video, entre otras cosas, pensaba cuánto más producir y a dónde y qué hacer con todas esas imágenes. Entonces empecé a pensar qué pasaba si en vez de producir una imagen para una muestra, usaba una imagen ya producida, y este fue el caso de la imagen del Machu Picchu. Acá hay una memoria, vos mismo lo estás diciendo, que se escapa, que es la del colonialismo, es la que queda afuera cuando uno ve esa imagen. Es como cuando uno mira la imagen del Machu Picchu en todos lados y decís: «Ay, quiero ir ahí, quiero conocer, quiero ir», y no estás pensando quizás en todo lo otro que significa esa imagen. Entonces la traigo un poco por eso, porque también la muestra habla de territorio, límite, frontera.

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**—Una de las máximas de la muestra es TODO EL CIELO EN MIS OJOS. ¿Es una declaración de resistencia, de deseo o una forma de mirar el territorio de Chaco?**

—*El cielo en mis ojos* nace desde... en principio está escrita con las partes del cielo del rompecabezas incompleto. Esas imágenes, o sea, esa frase yo la escribí pensando en que de todo nos queremos apropiar los humanos, en todo queremos plantar banderas y decir «esto es mío, acá estamos nosotros», hasta con la Luna lo hicieron o quisieron hacerlo. Lo están haciendo, lo están haciendo. Hay que ver si las imágenes de Kubrick son reales o no, si hay un trasfondo ahí de Hollywood o no. Todo eso está, pero bueno, pensando en esas cuestiones, en cómo el ser humano todo el tiempo es apropiación; y yo pensaba en el único lugar donde no se puede ir a clavar una bandera y decir «esto es mío, esta tierra es mía», es en el cielo, porque no hay algo rígido, y no hay algo rígido donde poner esa bandera. O sea, es como... entonces esa frase viene un poco a decir, bueno, hay espacios y la posibilidad, sobre todo abrir la posibilidad de que no es necesario apropiarnos de todo, no todo es nuestro y no tiene por qué ser así tampoco.

**—La muestra nos habla de la piel como límite, el tacto como frontera. Si vos pudieras traducir la instalación en una sensación física, ¿cuál sería?**

—Sensibilidad. Creo que es la idea de que las personas se sientan afectadas cuando ingresan a esta sala. Los binomios parten de la relación de cuerpo como territorio que viene desde los feminismos indígenas y comunitarios. Es una premisa que sale de los feminismos indígenas y comunitarios. Y yo a partir de ahí empecé a pensar qué pasaba con otras cuestiones como estas de la piel como límite. Uno se toca la piel y es un límite, uno percibe un límite. Yo siempre también pongo como ejemplo que nadar para mí me generó como sentir ese límite de la piel. Porque es ahí donde tenés como un contexto que es el agua que te permite sentir ese límite. Y el tacto como frontera porque marca ahí... entre las definiciones que están en la sala de límite y fronteras son como muy similares. Incluso la definición de frontera toma muchísimo la palabra límite. Entonces jugar con esos binomios y poder expandirlos.

Las definiciones las tomé justamente de la RAE, de la Real Academia Española, pensando en esta cuestión del colonialismo. Para mí la lengua es un territorio colonial, absolutamente colonial. Y nos podemos permitir como seres... hay una teoría sociolingüística en donde se plantea que las palabras, la lengua es un ser vivo, entonces vos lo que hacés es dar vida a ese lenguaje. El lenguaje muta todo el tiempo, no es algo fijo, no son estas definiciones que nos dio la RAE, y que encima nos dio la RAE. Si no lo dice la RAE, si lo pensamos finitamente, quizás ni siquiera es nuestra lengua madre. Entonces, como vos me decís una palabra y me es difícil quizás, pero es buscar que las personas se sientan afectadas e interpeladas por esta instalación que está acá.

**—Los materiales que utilizaste para la instalación, tintura natural y papel artesanal con semillas. ¿Cómo dialoga esta delicadeza en el soporte con la densidad del territorio, de la memoria?**

—Las hojas están escritas con arcilla, igual que la poesía que inaugura la sala. El papel no solo es artesanal, también si uno los germina tiene la posibilidad de hacerse una huerta. Yo en la muestra lo que estoy... convergen acá como varias pasiones mías y una es la huerta. Entonces el papel lo que viene a ser es a mostrar esa transformación. Esto mismo que te digo de la lengua en movimiento, que la lengua no es fija, que uno puede redefinir constantemente. La idea de usar ese papel con semillas es que se puede transformar. El concepto del límite vos lo podés transformar y se transforma. A veces no somos conscientes, pero se está transformando. No lo vemos, pero igual muta.

Claro, todo el tiempo el mismo concepto de cuerpo con los feminismos fue cambiando. Fue el más evidente. Pero eso pasa constantemente con todos los términos que tenemos en nuestra lengua. Y están sobre unas bases muy frágiles porque justamente la idea es que se preserva esa fragilidad de la definición. Porque a veces parece algo muy rígido, pero en realidad es muy frágil también. Entonces es un diálogo entre algo muy frágil y algo conceptualmente muy rígido. Como que voy por esa materialidad que busqué para esta instancia de la muestra. Totalmente.

**—¿De qué manera el paisaje, el clima se filtra en el tacto silencioso de las palabras?**

—Resistencia, yo transito Resistencia. Transito en todas sus temporadas, en todos sus climas. En todo su esplendor. Y en todas sus horas. Yo habito mucho el recorrido de Resistencia. De muy chica fui muy vagoneta, de salir en la bici y hacer tramos larguísimos. Y acá es como tomar un poco esa cuestión de la quietud de la siesta, de detenerse, de pensar en que ahora, como que en los últimos años todo el mundo se encierra con su aire acondicionado. Yo no soy como muy amante del aire acondicionado. A mí me gusta un poco más el ventilador y me gusta no sentir ese shock de frío-calor. Viste que estás adentro con el aire acondicionado y salís. Salís de repente y te matás con el calor. Y para mí, para el cuerpo, es un shock. Entonces como que siempre trato de mermar más con un ventilador, con un tere. Entonces poder tener, no te creo toda la casa abierta, pero esa entrada y salida.

**—En ese contexto se construyen tus obras.**

—En esos contextos se construyen. Y en la cocina; son como los dos lugares así, la siesta y la cocina, como una detrás de la otra. Es como que ensamblo ahí los tiempos de construir y de producir obras. Es como que ahí se me mecha todo. El quehacer de la casa y del alimento, que es como algo muy... de nutrirse.

**—¿Cómo reverbera este contexto actual con una obra que habla justamente de fragilidad y de memoria?**

—Bueno, el contexto actual es muy, muy difícil. Muy áspero. Yo la verdad que me siento muy afortunada de haber sido seleccionada en esta convocatoria. Yo me presento en muchísimas convocatorias, muchas becas y demás porque es la manera que tengo de producir obras. Es mi camino para producir. En eso un poco el Museo tiene como esta política de tener un premio, de tener en esta convocatoria de espacios expositivos también hay un dinero que te ayuda a la producción. La verdad que yo todo el tiempo estoy buscando de qué manera financiar mi trabajo porque es de la manera que lo puedo producir. Algunas veces lo hago yo misma, pero es muy difícil realmente. En mi situación, yo voy eligiendo qué cosas, en qué invertir, qué consumir, qué arte consumir. En los últimos años me ha pasado muchísimo que yo siempre fui a ver muchísimas cosas. Bueno, en los últimos años prácticamente he dejado de circular porque realmente cuesta un montón. Además, no sé, vas a ver una obra de teatro, ya hacés como un combo de cosas porque encima en Resistencia hay de todo, todo el tiempo. Entonces ya salí para acá, te vas para allá. Entonces como que, bueno, se ha vuelto muy complejo producir en estos últimos años, conseguir financiación, tener acceso a las financiaciones.

Yo realmente me presenté pensando más en la posibilidad de recibir una devolución del proyecto. No pensé que iba a quedar. La verdad que es porque es una convocatoria a nivel nacional y, bueno, había muchísima gente presentándose. Entonces, bueno, como que no era un pensamiento, sino que pensé más que nada que está bueno porque puedo recibir una devolución de las personas, de los jurades. Y por ahí a mí me interesa también esa parte, no solo la del financiamiento y del poder producir, sino que, bueno, esta voz interlocutora de la práctica es súper potente para los artistas. Entonces como que dije «me presento» y finalmente quedé, abrí el ciclo de exposiciones y acá estamos.

Pero sí, está muy difícil, sobre todo la circulación también, porque imagínate tener que trasladar todo esto a, no sé, Mendoza, por decirte. Necesitás recursos económicos, un flete no es algo barato, nunca lo fue, o sea, no es solamente ahora. Yo siempre, con una amiga escultora, siempre hablábamos en el Salón Nacional de estos últimos años, de ser más o menos cuatro o cinco años atrás a esta época, o un poquito más quizás, ahí no sé, pero vos podés hacer una presentación online, no hace falta que mandés la obra. Y lo hablábamos siempre, porque ella me decía: «Yo no me presento porque me sale muchísimo dinero mandar una escultura para que vean y decidan si queda o no queda, o sea, no es que porque vos la mandás queda, y después traerla de nuevo, son mil kilómetros en un flete». Realmente los artistas también estamos como en esta suerte de mal llamado «interior», estamos a mil kilómetros de distancia de muchas de las cosas que suceden o que están potenciadas en una capital, que podemos estar de acuerdo o no con que sea así, o que nos guste o no que suceda ahí, pero sí o sí en algún momento tenés que pasar por instancias que están a mil kilómetros. Y eso es... tenés que tener un respaldo económico para poder hacerlo, ya sea a nivel formación, ya sea a nivel muestra, a nivel lo que sea, lo que quieras tenés que tener ahí como una espalda. Por eso también siempre está bueno aplicar a becas, a ver qué convocatorias hay, qué ofrecen dentro de lo que te gusta. A veces también hay que ampliarse un poco y pensar, por eso yo digo, soy transdisciplinaria porque me meto en un montón de otras cosas que quizás no son mis lenguajes. Yo empecé con fotografía y poesía, son las cosas que mostré por primera vez.

**—Y además el valor del arte, de la cultura es no sólo material, sino inmaterial. Por eso es muy importante que el conocimiento de los artistas, las obras, puedan circular y puedan tener presencia.**

—Sí, y también el intercambio... realmente estar con un artista de Tucumán y conocer la escena de Tucumán, o cómo está esa persona en Tucumán, quiénes están, qué hacen, qué producen. Los territorios, cuando uno produce en el territorio es otra cosa, no es lo mismo que nosotros mismos acá en Resistencia, que lo que produce un artista en Castelli o que lo que produce un artista en Tres Isletas. Y ahí vemos cómo el artista interpela el territorio y qué lectura hace de su realidad y de su contexto social. Es que brota, te brota en lo que hacés, no podés decir: «Ay, no, llovía», porque el territorio te afecta y vos en esa afectación la traducís en lo que hacés, porque estás presente en ese territorio, entonces no hay manera de que no te afecte un viento norte, que no te afecte *un* cincuenta grados de calor, que no te afecte, no sé, un día de frío húmedo. Estás acá y después, bueno, obviamente, por hablar de cuestiones climáticas, pero después todo el contexto social, político, cultural, lo que consumís, esto mismo, lo que vas, leés, qué otras cosas, qué otros artistas leés o buscás o vas a ver muestras. Bueno, yo eso, como que consumo desde música hasta... bueno, en un momento fui actriz también, entonces como que es por ahí donde me meto también la parte de performance. Me parece una cosa muy nutritiva esto de ir a ver lo que están haciendo otras expresiones artísticas, sean o no tu lenguaje, sean o no parte del proyecto que estás pensando.

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