Detienen a un cura pederasta que había sido protegido por la Iglesia

POLICIALES 08 de octubre de 2018 Por
Después de meses de búsqueda internacional, la justicia argentina logró detener a Nicolás Parma: el sacerdote denunciado por jóvenes novicios víctimas de abuso mientras se preparaban para ser futuros sacerdotes en la localidad de Puerto Santa Cruz. El Vaticano jamás respondió a la primera denuncia de Yair, el joven que se animó en 2016 a contar las aberraciones cometidas, incluso en Salta donde siguió padeciendo por otro religioso, el padre Agustín Rosa, ya detenido por abusos.
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Prófugo por varios meses, el sacerdote Nicolás Parma de 40 años fue detenido tras declarar ante la jueza Noelia Ursino en la localidad de Puerto Santa Cruz, donde quien se hacía llamar el ''padre Felipe" habría abusado, entre otros casos, de un joven menor de 16 años que se animó a denunciarlo en 2016.

"Te voy a partir en 8”, "te voy a comer la boquita”, eran algunas de las frases que el denunciante relató sobre las actitudes del padre Felipe. Lejos de encontrar contención y ayuda en los superiores, luego de una carta donde le contaba de los abusos al padre Agustín Rosa de Salta, fue trasladado hasta aquella provincia donde sentía tendría fin su pesadilla, si embargo el religioso en el que había confiado no hizo más que continuar con la aberrante práctica de abusos.

Rosa ya fue detenido, y ahora Parma deberá responder ante la Jusitica por haber sido el encargado de una casa de aspirantes que tenían entre 12 y 18 años durante seis años, entre los cuales estaba Yair, quien detalló los abusos. Cuando el "padre Felipe" dejó la comunidad de Santa Cruz, el consejo Deliberante local lo despidió con honores.

También se sospecha el encubrimiento de la Santa Sede ya que desde el destape del caso en 2016, Parma fue trasladado de apuro primero a Italia, anduvo por España y la semana pasada la jueza lo encontró en Tucumán, por lo que jamás se puso a disposición de la Justicia. Además el propio Yair había enviado su caso al Vaticano, donde nunca acusaron haber recibido la carta pertinente.

Ambos sacerdotes están conectados por haber pertenecido a la congregación “Discípulos de Jesús de San Juan Bautista”, cuyo fundador es el propio salteño Agustín Rosa, quien también se habría enriquecido con los fondos de la congregación.

Entre sus detalles, Yair contó que Rosa le pidió que callara y que perdonara los abusos, pero también lo manoseó con la excusa de "revisarlo", acusando la posibilidad de que padeciera varicosele, un relato que varias víctimas coincidieron en señalar como su método para bajarle los pantalones a los jóvenes aspirantes a sacerdotes.