Las principales empresas petroleras que operan en Argentina decidieron sumarse a la iniciativa de YPF y mantener estables los precios de los combustibles durante los próximos 45 días. La medida busca evitar que el aumento del crudo a nivel internacional impacte en los surtidores y contener el efecto sobre los consumidores.
El acuerdo establece un valor interno del barril por debajo del precio internacional del Brent, que actualmente ronda los 110 dólares, fijando el barril local entre 90 y 100 dólares. Con este mecanismo, se desacoplan los precios internos de la cotización global, evitando que las subas se trasladen directamente al mercado doméstico, incluso si el precio internacional sigue en alza.
La decisión fue tomada de manera conjunta entre productoras y refinadoras, sin intervención directa del Estado, consolidando un esquema de estabilidad que tampoco contempla ajustes a la baja si el crudo internacional desciende.
Esta medida busca mitigar el impacto de la coyuntura global en la economía local, especialmente en un insumo clave como los combustibles, que acumula un aumento promedio del 25% desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. Por primera vez en gran parte del país, salvo la región patagónica, la nafta súper y el gasoil superan los $2000 por litro, lo que hace que la estabilidad acordada sea un alivio temporal para los consumidores.