Magda Ayala vuelve a Barranqueras justo cuando el municipio recibirá un préstamo de más de $1.000 millones: ¿se lo quiere dar a su jefe para la campaña?
La diputada provincial dejará su banca para regresar a la Intendencia el 28 de agosto. Su vuelta se produce en medio de una delicada situación financiera y mientras el municipio gestiona un millonario crédito para afrontar sus compromisos.
La vuelta de Magda Ayala a la Intendencia de Barranqueras ya tiene fecha: será el 28 de agosto. La actual diputada provincial dejará su banca en la Legislatura para regresar al municipio que había dejado para asumir como legisladora.
El regreso genera cuestionamientos políticos, especialmente por el momento en el que se produce. Barranqueras atraviesa una situación financiera delicada, con sus recursos de coparticipación prácticamente comprometidos en el pago de salarios y descuentos automáticos, mientras la administración municipal gestiona un préstamo que podría alcanzar los $1.000 millones.
Es decir, Ayala vuelve a la conducción del municipio justo cuando está por definirse un importante esquema de financiamiento para intentar sacar a las cuentas municipales del ahogo.
Una caja municipal prácticamente sin margen
Según el esquema financiero informado, Barranqueras recibe alrededor de $1.200 millones mensuales de coparticipación provincial. Sin embargo, una parte de esos recursos es retenida automáticamente por compromisos vinculados al INSSSEP y la devolución de adelantos de caja anteriores.
El dinero restante tiene como principal destino el pago de salarios de empleados municipales, contratados y programas PAM.
El resultado es preocupante: la coparticipación prácticamente no deja fondos disponibles para sostener el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
Combustible, recolección de residuos, mantenimiento de calles, bacheo y otras tareas municipales dependen entonces de la recaudación propia.
El municipio busca $1.000 millones
Para intentar salir de esta situación, la administración de Roberto Benítez avanzó con gestiones para conseguir financiamiento por aproximadamente $1.000 millones, principalmente a través del Nuevo Banco del Chaco y con asistencia complementaria del Banco Macro.
El objetivo es reestructurar obligaciones de corto plazo y transformar compromisos con proveedores en deuda de mayor plazo, liberando recursos para el funcionamiento municipal.
Pero aquí aparece uno de los puntos que genera mayor preocupación: el crédito todavía debe ser gestionado y utilizado bajo las condiciones correspondientes, mientras Ayala regresará a la conducción del municipio cuando ese proceso se encuentra en marcha.
La pregunta que inevitablemente surge es qué ocurrirá con esos recursos una vez que cambie nuevamente la conducción política del municipio.
Dejó una banca y ahora vuelve a la Intendencia
Ayala fue reelegida intendenta de Barranqueras en 2023 para un mandato que se extiende hasta 2027. Sin embargo, en 2025 decidió competir por una banca en la Legislatura provincial.
Ahora, apenas un año después, dejará nuevamente el cargo legislativo para regresar al municipio.
El movimiento también deja otra consecuencia política: la Cámara de Diputados deberá resolver quién ocupará la banca que queda vacante.
La lista de Primero Chaco ubicó a Atlanto Honcheruk, Ayala, Ariel Ledesma y Laura Karina Fogar en los primeros lugares. La definición del reemplazo podría abrir una nueva discusión respecto de la aplicación de las normas de paridad.
Una vuelta que genera interrogantes
El regreso de Ayala no ocurre en un municipio con las cuentas saneadas ni con recursos sobrantes. Ocurre cuando Barranqueras necesita financiamiento para poder funcionar y cuando la administración municipal intenta recuperar oxígeno financiero.
Por eso, la discusión no pasa solamente por quién ocupará la Intendencia, sino también por qué se hará con los recursos que consiga el municipio y qué medidas tomará la nueva administración frente al enorme nivel de compromisos existentes.
La intendenta que vuelve tendrá por delante una ciudad con una caja prácticamente comprometida, una fuerte dependencia de la recaudación propia y un préstamo millonario en proceso.
La pregunta que queda planteada es simple: ¿por qué volver ahora, justamente cuando el municipio está por recibir un nuevo oxígeno financiero, después de haber dejado la Intendencia para asumir una banca como diputada?
Los vecinos de Barranqueras serán, en definitiva, quienes deberán observar qué destino tienen los recursos y cómo se administra cada peso.