Torneo del Dorado: Un operativo de seguridad que acompañó la fiesta hasta la salida del último visitante
La edición 22 del Torneo Internacional de Pesca del Dorado reunió a cerca de 200 embarcaciones, participantes de Paraguay y distintas provincias argentinas. El Ministerio de Seguridad, a través de la Policía del Chaco y el Servicio Penitenciario desplegó un amplio operativo durante las tres jornadas. No se registraron incidentes.
Ante la magnitud de la convocatoria, el Gobierno del Chaco dispuso, a través del Ministerio de Seguridad, un operativo especial que acompañó el evento desde su preparación y durante las tres jornadas de actividades, hasta la desconcentración y salida del último visitante. La Policía del Chaco y el Servicio Penitenciario Provincial estuvieron presentes en los accesos, el predio y los sectores de mayor circulación, con controles vehiculares, recorridas preventivas, regulación del tránsito y asistencia permanente a quienes ingresaban y se retiraban de la localidad.
Tres embarcaciones llegaron desde la República del Paraguay, otras desde la provincia de Buenos Aires, mientras que también participaron equipos provenientes de Misiones, Salta y diferentes puntos del Chaco. El resultado del despliegue fue concreto: no se registraron incidentes y todas las actividades se desarrollaron con normalidad durante los tres días.
Presencia, prevención y cercanía
El trabajo de las fuerzas de seguridad no se limitó al operativo en territorio. La Policía del Chaco y el Servicio Penitenciario también participaron con stands institucionales, donde los visitantes pudieron conocer más sobre las tareas que desarrollan ambas instituciones.
El contacto directo con las familias permitió acercar información, prevención y herramientas de seguridad, fortaleciendo el vínculo entre las fuerzas y la comunidad.
La planificación y presencia territorial fueron claves para acompañar una celebración que convocó a pescadores, turistas y familias en un marco de tranquilidad y normalidad.
Cuando las luces comenzaron a apagarse, los puestos cerraron y las familias emprendieron el regreso. Los efectivos permanecieron en la Isla del Cerrito hasta completar la desconcentración y verificar la salida de los últimos visitantes.
Porque en un evento de esta magnitud, que no haya incidentes no es producto del azar: es el resultado de la planificación, la prevención y el trabajo coordinado.
La última imagen de la jornada lo resumió todo: la Isla recuperaba su silencio mientras los últimos uniformados seguían allí. Llegaron, se trabajó en equipo y cuidaron del torneo.