La noche del sábado 2 de mayo de 2026 quedó marcada como uno de los eventos musicales más multitudinarios de los últimos tiempos. La artista colombiana Shakira convirtió la icónica playa de Playa de Copacabana en un escenario gigante, donde más de dos millones de personas disfrutaron de un espectáculo gratuito que se extendió por más de dos horas.
El show no solo representó un hito en su carrera, sino que también la posicionó como una de las artistas latinas con mayor convocatoria a nivel mundial, superando registros recientes de figuras internacionales y acercándose a cifras históricas.
Retraso y expectativa intacta
Aunque el recital estaba previsto para comenzar antes, la cantante subió al escenario con cerca de una hora de demora. Según informó el medio Globo TV, el retraso se habría debido a un “problema personal”, sin mayores precisiones.
Lejos de afectar el ánimo del público, la multitud mantuvo la expectativa y colmó por completo la playa en una de las mayores concentraciones registradas en Río de Janeiro.
Un inicio impactante con tecnología y emoción
El espectáculo comenzó con un despliegue tecnológico innovador: drones iluminaron el cielo formando la figura de una loba y la silueta de la artista, anticipando una puesta visual de alto impacto.
Minutos después, Shakira apareció en escena con una vestimenta inspirada en los colores de Brasil, que luego transformó durante el show. La apertura estuvo marcada por el tema “La fuerte”, seguido de éxitos como “Girl Like Me” y un mix de “Estoy aquí”.
Desde el inicio, la artista se mostró cercana con el público, saludando en portugués: “Olá Brasil”, reforzando su vínculo con el país.
Un recorrido por tres décadas de carrera
El concierto fue un repaso por más de 30 años de trayectoria, combinando pop, rock, reguetón y ritmos latinos.
El repertorio incluyó clásicos como “Inevitable”, “Pies descalzos”, “Antología” y “Ojos así”, junto a temas más recientes como “TQG” y “Te felicito”, en línea con su actual gira Las mujeres ya no lloran.
Uno de los momentos más emotivos llegó con “Acróstico”, donde imágenes de sus hijos acompañaron la interpretación, generando una fuerte conexión con el público.
En tanto, durante “Hips Don’t Lie”, la artista incorporó elementos del mapalé colombiano, destacando sus raíces culturales en un escenario global.
El espectáculo quedará registrado como uno de los más impactantes de la música latina, tanto por su convocatoria como por su despliegue artístico y tecnológico.